La luna sureña
me truncó las venas
con ironía.
Y corre el sol
disfrazado de purpurina
por mis arterias.
Si llaman a libertad
yo levanto
no una bandera
sino versos de seda
Si llaman a riquezas
abro mis manos vacías
que se posen mariposas
que negros vientos extravían
Si llaman a odio
abro mis preguntas
desnudos el alma y el hombro
y la garganta desnuda
¿Con cuáles aguas me bautizaron?
¿Qué párrocos en qué templo?
¿Qué tipo de misa pregonaron?
¿Qué guitarras en qué silencio
a disimular sonaron ?
Maldita esta bendita maldición
que me condena en vida
a cantar mis miedos,
que las noches me alegra
con coplas en modo mayor
cubriendo con ilusiones
mis lágrimas chirigoteras.
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